Gastraval: Paellas para exportar

La empresa valenciana fabricante de arroces y caldos vende ya en 13 países

Para un purista del arroz, los conceptos paella y exportación son antitéticos, porque, si la gramínea se pasa, el plato ya no vale nada y, claro, cocinarlo en València y comerlo en París o Berlín parece un imposible para un paladar mínimamente exigente. En la empresa valenciana Gastraval opinan que no y, de hecho, las paellas y arroces que producen cada semana en su fábrica de Catarroja se venden ya en 13 países. Es más, ahora tienen en el objetivo dar el salto a Norteamérica y Asia, según desvela su director, Mattieu Allais.

La compañía fue fundada por la familia Velarte en 1983 como un negocio de paellas para llevar que luego expandió a la industria de la comida preparada. En 2007, los fundadores vendieron la empresa a Tecnofoods, una firma de maquinaria, y en 2013 entró con una mayoría del capital el fondo Stator Management que preside Máximo Buch, ex conseller de Economía de la Generalitat Valenciana con el PP. Estas inversiones han permitido la progresiva expansión de la compañía, que emplea a cien personas y prevé alcanzar este año los 14 millones de facturación, con un aumento del 12% respecto a 2021, cuando ya creció un 70% y llegó a 11,6. El negocio esencial de Gastraval es el arroz y la fideuà, una vez descartados intentos iniciales de hacer macarrones y risottos. Allais explica que la compañía sigue un proceso “muy tradicional”, porque “los hacemos en paella, a gas”. De hecho, disponen de 20 de estos recipientes, cada uno de ellos con un diámetro de un metro y medio. Lo que más vende la empresa es la paella mixta (carne y pescado), pero también la valenciana, el arroz a banda, el arroz negro o el arroz al horno.

Pasteurización

“Luego, los envasamos en bandejas de plástico, los pasteurizamos y los vendemos congelados o refrigerados”, asegura Allais, quien resuelve el problema del punto de cocción de la siguiente forma: “Tenemos estudiada la fórmula para que el arroz no se pase teniendo en cuenta todo el proceso. Lo cocinamos un poco menos de lo que es normal”.

Además, la firma valenciana produce lo que denomina bases para elaborar arroces: es decir caldos y sofritos. Sus productos los vende en grandes superficies y supermercados tanto con marca propia como con la del distribuidor, y en el canal horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías). En el primer caso, lo que se comercializa principalmente son los arroces ya terminados, mientras que las bases son lo que compran sobre todo los segundos, que acortan tiempos de elaboración agregando a los caldos y sofritos las verduras, carnes, pescados o mariscos que vayan a acompañar al arroz o los fideos.

Cada semana, la empresa produce 200.000 raciones entre paellas y bases. El 95% de las ventas, en estos momentos, se concentran en España y, de manera singular, en el Mediterráneo, haciendo honores al tópico del turismo, la playa y un arrocito. No obstante, la compañía ha iniciado ya la ruta de la exportación con la venta de sus productos en 13 países. El Reino Unido es su principal mercado exterior, seguido de Francia y Bélgica.

Allais asegura que cada país “interpreta la paella a su manera y nosotros nos adaptamos al cliente”. Eso se traduce en que el arroz que se vende en Francia tiene que llevar chorizo y guisantes. En el Reino Unido, antes prima la paella mixta. En otros países los consumidores piden que el plato tenga menos sal que en España. De momento, nadie ha pedido que lleve picante.

Innovación

En estos momentos, el departamento de I+D de la empresa está centrado, entre otras cuestiones, en lograr hacer una paella «que no requiera frío y se distribuya en conserva». Es uno de los propósitos para ahondar en la expansión internacional, que ahora pasa por Estados Unidos y Asia, con China y Corea como primeros objetivos, bajo la premisa de que «la gastronomía española gusta mucho en todas partes».

Allais asegura que el éxito creciente de Gastraval ha llevado a sus propietarios a plantearse un aumento de sus actuales instalaciones, que ocupan una superficie de 3.000 metros cuadrados, o incluso en invertir en una nueva fábrica para atender la demanda creciente.

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